sábado, 30 de abril de 2016

COMENTARIO DE TEXTO
(4º DE ESO)

OS DEJO TEORÍA Y PRÁCTICAS

GUÍA DEL COMENTARIO LITERARIO DE TEXTOS

El comentario de textos consiste en explicar, paso a paso, la necesaria conexión entre expresión y contenido. Es un proceso activo de ejercitación intelectual que ayuda a:
Comprender aquello que estudiamos y, por tanto, nos facilita su interpretación.
Desarrollar la capacidad crítica de análisis y síntesis.
Potenciar los recursos intelectuales, ya que ponemos en juego importantes funciones mentales: capacidad de memoria, de abstracción, de observación, de relación de conocimientos… 
Para comentar un texto literario seguiremos los siguientes pasos:
I.- LECTURA ATENTA DEL TEXTO
Lectura comprensiva. Lee el texto cuantas veces sean necesarias hasta entenderlo completamente y hacerte una idea del asunto general que trata.
Busca en el diccionario todas las palabras cuyo significado no te resulte completamente claro, interesándote sólo por la acepción que conviene al texto.
Debes comprender el texto, pero no tratarás de interpretarlo todavía.
Numera los versos (si se trata de un poema) o líneas (si el texto está en prosa) de cinco en cinco.
II.- LOCALIZACIÓN
Señala el género literario al que pertenece el texto.
Concreta qué técnica de expresión se emplea: narración, descripción, diálogo, exposición o argumentación.
Determina si se trata de un texto independiente o de un fragmento:
Si se trata de un texto independiente o completo, debes localizarlo en el punto exacto de la trayectoria artística del escritor.
Si se trata de un fragmento, debes situarlo dentro de la obra a la que pertenece y ésta dentro de la obra total del escritor.
Localiza al autor en su movimiento literario concreto, relacionando los mensajes principales del texto con las actitudes estéticas de la época en que se escribe.


III.- DETERMINACIÓN DEL TEMA
Resume el contenido del texto en unas pocas frases –sin necesidad de plasmarlo por escrito- para ayudarte a saber exactamente lo que el autor quiere expresar.
Indica el tema del texto, que debe recoger la idea central o asunto, incluyendo, a ser posible, la intención del emisor en un enunciado conciso y sencillo.
IV.- DETERMINACIÓN DE LA ESTRUCTURA
Externa:
Estructura métrica, rima, acentuación, estrofa, composición (si se trata de un texto poético).
Parlamentos, monólogos, apartes, acotaciones y división en escenas, cuadros o actos (si el texto es teatral).
División en párrafos, según las formas de expresión: sucesión de pasajes narrativos, descriptivos o dialogados; exposición, argumentación... (si el texto pertenece al género narrativo).
Interna:
Indica los apartados del texto, procurando que éstos sean poco numerosos y considerando que no tienen por qué coincidir necesariamente con las estrofas (si el texto está en verso) o con los párrafos (si el texto está en prosa). No olvides que puede haber textos sin estructura aparente.
Los apartados se pueden determinar siguiendo diversos criterios: modulaciones distintas del tema, contenido argumental, actitud del autor, predominio de las personas líricas, funciones del lenguaje, etc..
El comentario sobre la estructura interna no se puede limitar a indicar las líneas que ocupa cada parte, sino que debes analizar cómo evoluciona el tema del texto o la actitud del autor, etc.
V.- ANÁLISIS DE LA FORMA PARTIENDO DEL TEMA
Hay una estrecha relación entre el tema y la forma. El tema de un texto está presente en los rasgos formales de ese texto.
El análisis consiste en justificar cada rasgo formal del texto como una exigencia del tema o del movimiento estético al que pertenece, en comprobar cómo la expresión utilizada consigue intensificar el contenido, en analizar el efecto estético que producen los recursos empleados porque sólo así nos acercaremos a la verdadera comprensión de la obra de arte.
Ante todos los rasgos formales y aun ideológicos que nos vayan llamando la atención, nos preguntaremos “¿por qué esto?” y trataremos de justificarlo como una exigencia del tema.
En los textos narrativos:
Diferencia bien las palabras del narrador de las de los personajes.
Explica cómo es el narrador, según el grado de conocimiento de la acción y de los personajes y de su grado de implicación en la acción: omnisciente, objetivo, testigo de los hechos, narrador personaje...
Habla de los personajes que aparecen en el texto: ¿cómo son? ¿a qué clase social representan? ¿qué papel desempeñan en la obra? ¿qué punto de vista adopta el autor frente a ellos? ¿cómo están caracterizados?:
Caracterización directa: lo que de él dice el narrador u otro personaje, o lo que dice él de sí mismo.
Caracterización indirecta: la información que sobre él recibimos a través de sus actos y de lo que dice.
Habla del espacio aludido en el texto. El espacio es el lugar o lugares donde suceden las acciones: citado / descrito; en algún lugar / en ningún lugar; espacio único / espacio itinerante; real / simbólico; cerrado / abierto; urbano / rural, etc.
Comenta también el tiempo aludido en el texto:
Externo (localización de la acción en el tiempo histórico): fechas –datación-, pasado, presente y futuro –marcas temporales-; ucronía o situación de la acción fuera del tiempo real, etc.
Interno (duración de los hechos que se relatan en la narración).
Psicológico (tiempo o ritmo narrativo que puede ser lento o rápido independientemente del tiempo real que transcurra): lento / rápido; condensación narrativa; concordancia o no del tiempo narrativo y del real; ralentización o aceleración; saltos o detenciones del tiempo narrativo...
Orden de la narración: Cronológico (lineal / discontinuo –elipsis temporales); alterado (analepsis o retrospección –proyección hacia atrás- /prolepsis o prospección –proyección hacia delante); circular; paralelístico.
En los textos teatrales:
Habla de los personajes que aparecen en el texto: ¿cómo son?, ¿a qué clase social representan?, ¿qué papel desempeñan en la obra?, ¿cómo están caracterizados?...
Diálogo: verso / prosa, declamatorio / conversacional; lento (parlamentos largos) / rápido (parlamentos cortos); diálogo dentro del diálogo (se reproduce por un personaje lo que otro u otros han dicho).
Acotaciones: gestualidad, movimientos, vestuario, sonido, decorado, iluminación....
Habla del espacio y el tiempo aludidos en el texto.
Determina el conflicto de la escena con su correspondiente clímax, si lo hubiera.
VI.- CONCLUSIÓN
Balance o síntesis de nuestras observaciones reducidas a sus líneas más generales. Fundamentalmente puedes contrastar de forma breve lo que dice el autor y lo que quiere decir.
Impresión personal sincera, modesta y firme, tratando de huir de fórmulas hechas o demasiado generales. Enjuicia el interés del texto por su actualidad, su intemporalidad, su originalidad, su estilo, etc.
B i b l i o g r a f í a
LÁZARO CARRETER, Fernando y Evaristo CORREA CALDERÓN: Cómo se comenta un texto literario. Cátedra, 1977.
ARIZA VIGUERA, M., J. GARRIDO y G. TORRES: Comentario lingüístico y literario de textos españoles. Alhambra Universidad, 1985.
MARCOS MARÍN, Francisco: El comentario lingüístico. Metodología y práctica. Cátedra, 1981.
MAYOR, Antonio: Texto y Contexto II. Novela y Teatro Españoles del siglo XX. Tilde, 1999.
Cómo comprender un texto. Análisis y comentario. Larousse, 1998.
LATORRE ZACARÉS, Víctor y Soledad MARTÍN: Lengua Castellana. Análisis de Texto. Tilde, 2000.







GUÍA DEL COMENTARIO LINGÜÍSTICO DE TEXTOS
Siguiendo el esquema típico de una argumentación, se te pide que elabores una respuesta que conste de los siguientes apartados:
I.- INTRODUCCIÓN O PLANTEAMIENTO
 Incorpora la clasificación general del texto:
Tipo de texto, atendiendo a su ámbito temático: literario, científico-técnico, jurídico-administrativo, periodístico, humanístico, publicitario.
Género al que pertenece:
Del ámbito literario: narrativa, poesía, teatro, ensayo.
De ámbitos no literarios:
Del ámbito científico-tecnológico: artículo científico, informe, instrucciones...
Del ámbito jurídico-administrativo: demanda, sentencia, recurso, edicto, ley, acta, oficio, certificado, notificación, anuncio, circular, formularios, instancia, contrato, bando...
Del ámbito periodístico: noticia, entrevista, reportaje, editorial, crónica, crítica, artículo de opinión...
Del ámbito humanístico: textos históricos, ensayo, artículo periodístico, diálogo filosófico, memorias, biografía, diario, discurso político o doctrinario...
Del ámbito publicitario: anuncio.
Técnica de expresión empleada. Lo más habitual es que varias técnicas expresivas aparezcan mezcladas en el mismo escrito:
Narración. Cuenta una serie de sucesos, reales o imaginarios, protagonizados por personajes en un tiempo y en un espacio determinados: chiste, cuento, leyenda...
Descripción. Explica o da a conocer las características de algo o de alguien. También abarca los textos instructivos en los que se describen los pasos a seguir para alcanzar un determinado fin: recetas de cocina, reglas de juego... Suelen ser secuencias textuales que se incluyen dentro de otro texto.
Diálogo. Puede ser espontáneo (una conversación) o planificado (conferencia, debate, entrevista, etc.).
Exposición. Explica y desarrolla un tema o una idea con la intención de mostrar y explicar o hacer más comprensibles dichas informaciones: libros de texto o de divulgación, enciclopedias, ensayos científicos...
Argumentación. Defiende una teoría o una opinión personal mediante unos razonamientos que pretenden convencer: artículos de opinión, columnas, ensayos filosóficos, sentencias judiciales...
II.- DESARROLLO
Trata de justificar la clasificación anterior teniendo en cuenta los siguientes aspectos:
Coherencia del texto. Responde a: ¿cuál es el asunto?, ¿tiene unidad temática?, ¿qué tema se aborda?, ¿qué relación guarda el título con el contenido del texto?, ¿tiene unidad estructural?, ¿cuál es su estructura externa e interna?, ¿hay relación entre las partes?, ¿qué tipo de estructura adopta?, ¿hay jerarquía, orden y progresión temática en la información?, ¿de qué clase son los argumentos empleados?, ¿tiene congruencia semántica o cae en contradicciones?, ¿es relevante lo que dice?, ¿es inteligible e interpretable?, ¿qué procedimientos de énfasis o de función marco se utilizan?
Adecuación del texto. Este apartado responde a las siguientes cuestiones: ¿Es adecuado el texto a la temática tratada?, ¿quién es el emisor y qué conocimiento del mundo tiene?, ¿es objetivo o subjetivo?, ¿qué mecanismos de modalización emplea?, ¿con qué propósito o finalidad se emite el texto?, ¿qué tipo de texto es?, ¿cuáles son las funciones del lenguaje predominantes?, ¿a qué tipo de receptor va dirigido?, ¿qué nivel de formalidad presenta?, ¿cuál es la distancia social representada?, ¿es un acto comunicativo unilateral o bilateral?, ¿se trata de un texto divulgativo o especializado?, ¿cuál es el canal empleado?, ¿qué variedad geográfica de la lengua se ha utilizado?, ¿cuál es el nivel de uso de la lengua?
Cohesión del texto. Responde a: ¿qué mecanismos lingüísticos favorecen la percepción del texto como una unidad?, ¿son herramientas que cohesionan organizando (conectores) y/o relacionando los elementos del texto (entonación, tiempos verbales, elipsis, impersonalidad, deixis, mecanismos léxicos, relaciones semánticas)?.
Estilística del texto. Responde a: ¿el estilo es ampuloso y recargado (contiene palabras inútiles, expresiones redundantes, circunloquios, asonancias, cacofonías o abuso de pronombres, repeticiones e incisos) o más bien clásico y sencillo (enunciados breves y siguiendo un orden lógico, redacción objetiva sin adornos inútiles, precisión del léxico, brevedad, claridad)? ¿se incurre en algún vicio de lenguaje: pobreza léxica, lenguaje afectado o impreciso, ambigüedad? Debes comentar los valores expresivos de la lengua empleada por el autor y tratar de justificarlo como una exigencia del tema tratado: predominio de denotación o connotación, campos semánticos determinados, modalidades oracionales, tipos de oraciones, clases de palabras y los matices expresivos que aportan, recursos literarios...


III.- CONCLUSIÓN
Comprende dos partes:
Balance breve o síntesis de tus observaciones más generales que corroboren, en un solo párrafo, la clasificación del texto realizada en la introducción.
Impresión personal sincera, modesta y firme, tratando de huir de fórmulas hechas o demasiado generales. Valora brevemente si el autor consigue su propósito (orientar la opinión del lector, modificar su conducta, informarlo, etc.) y enjuicia el interés del texto por su actualidad, su intemporalidad, su originalidad, etc. 

B i b l i o g r a f í a
LÁZARO CARRETER, Fernando y Evaristo CORREA CALDERÓN: Cómo se comenta un texto literario. Cátedra, 1977.
ARIZA VIGUERA, M., J. GARRIDO y G. TORRES: Comentario lingüístico y literario de textos españoles. Alhambra Universidad, 1985.
MARCOS MARÍN, Francisco: El comentario lingüístico. Metodología y práctica. Cátedra, 1981.
MAYOR, Antonio: Texto y Contexto II. Novela y Teatro Españoles del siglo XX. Tilde, 1999.
Cómo comprender un texto. Análisis y comentario. Larousse, 1998.
LATORRE ZACARÉS, Víctor y Soledad MARTÍN: Lengua Castellana. Análisis de Texto. Tilde, 2000.

COMENTARIO DE TEXTOS PERIODÍSTICOS

SELECTIVIDAD
Los resultados de la prueba de selectividad de este año revelan, al menos en Cataluña, que la media de alumnos ha obtenido un suspenso en matemáticas aplicadas, en ciencias sociales, en lengua y literatura, en física y química. La estadística de que dispongo no indica qué asignatura es un coladero de tal calibre que ha permitido que el 87% de los alumnos presentados haya aprobado con una nota media de 5,8.
El fenómeno no es nuevo ni nos pilla desprevenidos y las voces que reiteran la gravedad de la situación lo hacen con aire desesperanzado. El mundo es cada día más competitivo y nosotros más incompetentes. Supongo que se refieren a nuestra incompetencia en el terreno de la ciencia y la tecnología, cosa que a mí me preocupa poco. Que la mayoría no pase el examen de química tiene una importancia relativa. Sólo se necesita un número determinado de químicos para atender las necesidades de la comunidad. Al resto nos basta con saber que el detergente de la lavadora no debe ingerirse.
Más preocupante es el pobre resultado obtenido por los estudiantes en el apartado de lengua, porque considero importantísimo que todo el mundo sea capaz de entender y expresar de palabra y por escrito ideas que vayan más allá de lo visceral y lo estrictamente deportivo, y esto, aunque nadie lo crea, sólo se aprende estudiando. Pensar que una cosa es hablar y escribir y otra distinta la gramática es un error muy extendido. Para comprobarlo sólo hay que acudir a los medios de difusión, donde advertirá que, aparte de algunos profesionales, el ciudadano se expresa como un protozoo. En el lenguaje oral, los gritos y los desplantes, algunos acentos locales, la imitación de defectos físicos y un casticismo barato disimulan la magnitud de la catástrofe. Por escrito, ni eso. Frente a esta situación, los políticos encogen sus anchos hombros. La enseñanza es un problema insoluble: alumnos reacios, profesores deprimidos, presupuesto insuficiente y un plan de estudios enmarañado e ineficaz. Sí, el resultado es malo, pero otros años fue peor. El mismo razonamiento que se aplica, por estas mismas fechas, a los incendios forestales. Y expuesto con un rigor y una elocuencia que en la prueba de selectividad sacaría, con suerte, un 3 pelado.
MENDOZA, Eduardo: Selectividad. EL PAÍS, 12-VII-2004.

MODELO DE COMENTARIO: “SELECTIVIDAD”, de Eduardo Mendoza
Nos encontramos frente a un texto periodístico, pues se caracteriza por transmitir la información de una manera inmediata (la fecha del texto demuestra esa inmediatez de la información en relación a los hechos contados o comentados), por tratar temas conectados con la realidad (en este caso, el pobre dominio de nuestra lengua demostrado por los resultados del examen de selectividad), y su intención de homogeneizar y orientar ideológicamente a los destinatarios (el autor claramente pretende convencernos de la necesidad de expresarnos correctamente).
En cuanto al género, el texto pertenece a los denominados de interpretación, ya que el periodista cuenta los hechos (malos resultados de Selectividad) y los comenta mostrando su preocupación sobre todo por el fracaso concreto en el área de lengua. Se trata, por consiguiente, de un artículo de opinión, concretamente una columna, dada su breve extensión en la que predomina la subjetividad del emisor (“considero importantísimo”, tercer párrafo) y una clara finalidad didáctica, pues el escritor nos invita a reflexionar sobre el mal uso que hacemos de nuestra lengua. Por otra parte, el artículo no se somete a una rígida estructura y está firmado por un escritor de renombre, ajeno suponemos a la plantilla del periódico en que aparece el texto y que mantiene el interés a lo largo del escrito.
El autor emplea la técnica expresiva de la exposición-argumentación, como corrobora el que informe sobre los hechos (el pésimo empleo de la lengua) y lo argumente (“Los resultados de la prueba de selectividad” , línea 1; “el ciudadano se expresa como un protozoo”, tercer párrafo). Como argumentaciones esenciales, recurre al apoyo proporcionado por las estadísticas (párrafo primero), a la analogía con el fracaso en otras áreas del saber (química, por ejemplo), a los ejemplos seleccionados de los medios de comunicación (tercer párrafo), a la desmotivación generalizada en el terreno de la enseñanza (tercer párrafo), etc. Son precisamente estas argumentaciones las que contribuyen también a dar coherencia y sentido al texto, ya que la defensa de la idea del autor se construye en torno a ellas.
Continuando con la coherencia, la tesis o tema defendido por el autor y que se constituye en el eje sobre el que gira todo el contenido del texto, se encuentra al principio del tercer párrafo, donde se defiende la necesidad de que todos sepamos entender y expresar correctamente las ideas y el único medio de aprenderlo es estudiando. En el presente caso, se han empleado como centro de interés de la información hechos culturales en relación con acontecimientos de actualidad (los resultados de selectividad).
La postura del autor ante el tema queda fijada ya en el primer párrafo como una mirada escéptica ante el dramático tema del mal empleo que hacemos de la lengua. Esta postura está presente en todo el texto e igualmente contribuye a darle coherencia.
El texto, estructurado externamente en tres párrafos de desigual extensión, se organiza internamente en tres apartados:
Planteamiento. Comprende todo el primer párrafo y nos informa de que, pese a los malos resultados generales de selectividad, los alumnos –gracias a alguna asignatura coladero- han obtenido una nota media de 5,8.
Desarrollo (párrafo segundo y casi la totalidad del tercero). El autor expone los posibles motivos de tan nefastos resultados y su preocupación por los mismos, sobre todo en lo que atañe a la lengua.
Conclusión (seis últimas líneas). El autor apela con desesperanza a los que únicamente podrían resolver tal situación: los políticos y todos los sectores implicados en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
El título escueto del escrito (“Selectividad”) alude a un hecho concreto que ha constituido el detonante para la reflexión expresada por el escritor; por tanto, está perfectamente relacionado con el texto y resulta muy significativo.
En cuanto a la propiedad textual de la adecuación, comenzaremos mencionando que el emisor del texto emplea la primera persona verbal (“la estadística de que dispongo”, párrafo primero) haciéndose presente en todo momento, y manifiesta su conocimiento del mundo mediante el empleo de datos tomados inmediatamente de la realidad (la estadística de selectividad, la situación en los centros de enseñanza, etc.), alusiones a diferentes áreas del saber (química, gramática…), el empleo de tecnicismos científicos (“protozoo”)… Este conocimiento del mundo se muestra también a través del empleo de una cita en estilo indirecto encubierto (“El mundo es cada día más competitivo y nosotros más incompetentes”, segundo párrafo), pues desaparece el verbo de lengua y se añade una expresión citativa (“las voces que reiteran la gravedad de la situación”, segundo párrafo).
El código está utilizado en su registro estándar, pues no presenta grandes variaciones sociales ni dialectales y se dirige, por tanto, a un lector muy heterogéneo, el lector de prensa, a quien aplica un tratamiento respetuoso que confiere al texto cierto grado de formalidad, como demuestra el uso de la tercera persona verbal en “advertirá” (tercer párrafo). En este sentido, se puede decir que existe adecuación entre el mensaje, el código y el registro lingüístico empleado.
El enfoque del autor es claramente subjetivo, tanto por la postura escéptica ante el tema, como por la selección de ejemplos que lleva a cabo (examen de selectividad, medios de comunicación…). Dicha postura subjetiva se manifiesta mediante distintos mecanismos de modalización: expresiones que denotan el grado de certeza con que se afirma lo dicho (“Que la mayoría no pase el examen de química tiene una importancia relativa”); la valoración negativa que hace de la realidad comentada mediante el léxico empleado (“Más preocupante es el pobre resultado…”); verbos volitivos en primera persona (“Al resto nos basta con saber…”); y la ironía presente en las últimas líneas del texto.
La función lingüística que predomina, además de la representativa (“Los resultados de la prueba de selectividad de este año revelan…”), es la expresiva, ya que el texto refleja las creencias y opiniones del autor (“Pensar que una cosa es hablar y escribir y otra distinta la gramática es un error muy extendido”).
El autor no utiliza muchos nexos ni marcadores para dar cohesión al texto. Para lograrla, ha recurrido fundamentalmente a los verbos en tiempo presente (“revelan”, “indica”, “es”, etc.). Además, emplea el párrafo partido, es decir, expresa una misma idea en dos párrafos unidos por expresiones de transición (“Más preocupante…”, que facilita visualmente la lectura apresurada del receptor de prensa. También encontramos la recurrencia presente en el sustantivo “fenómeno” que enlaza directamente con la curiosa contradicción expuesta en el primer párrafo; la repetición de la misma palabra (“resultados”). También sirve de cohesión el uso de deícticos de primera persona (“dispongo”, “me preocupa”, “considero”…), la deixis social presente en la alusión al receptor contenida en la palabra “advertirá” o la utilización del plural inclusivo (“El fenómeno no es nuevo ni nos pilla desprevenidos”) mediante el cual el emisor implica al destinatario en su propia opinión.
El estilo del autor está marcado por el uso de las siguientes figuras: estructuras paralelísticas de sustantivo más adjetivo (“en matemáticas aplicadas, en ciencias sociales”, “alumnos reacios, profesores deprimidos, presupuesto insuficiente” y bimembraciones (“en lengua y literatura, en física y química”), recursos ambos que, junto con el asíndeton o falta de nexo final contribuyen a prolongar en la mente del lector la enumeración de materias en las que los estudiantes han fracaso. También utiliza la metáfora “qué asignatura es un coladero” y la antítesis “el mundo es cada día más competitivo y nosotros más incompetentes” para expresar de forma plástica el contrasentido expuesto en el primer párrafo entre los resultados obtenidos en cada área y la nota media final. La comparación “el ciudadano se expresa como un protozoo” acentúa el nefasto uso que se hace de la lengua al identificar la expresión del ser humano con la de un animal microscópico, degradando mediante esta técnica esperpéntica a la persona que así se expresa.
El léxico se encuentra en consonancia con el tipo de registro utilizado que es el estándar, aunque con algún uso coloquial (“coladero”, “encogen sus anchos hombros”), mezcla característica del artículo de opinión. También es fundamental el empleo de oraciones enunciativas, como corresponde a un texto que pretende informar.
En conclusión, el texto es periodístico, es un artículo de opinión o columna, en la que el autor refleja asiduamente sus opiniones sobre los más diversos temas. En esta ocasión, refleja su preocupación por el deterioro y empobrecimiento de nuestra expresión lingüística. Se puede decir que el tema es de rigurosa actualidad, pues cuando se publica el texto apenas acaban de conocerse los resultados de selectividad y es este examen el que sirve como elemento de reflexión del mal uso que hacemos los hablantes de la lengua.

COMENTARIO DE TEXTOS HUMANÍSTICOS
Me permitiré, también, una reflexión previa. La palabra televisión se nos ha hecho ya tan usual como el instrumento, el artilugio, en el que tiene lugar ese ‘ver lejos’. Porque esto parece ser que significa la palabra: ver algo que no está en el espacio en el que tiene lugar nuestro acto de ver, nuestra visión.
‘Tele’ es un término griego, utilizado en otros neologismos, y quiere decir ‘lejos’, ‘alejado’, ‘distante’. Sin embargo, los elementos que componen la palabra ‘televisión’ ocultan una cierta ambigüedad. Lo que vemos por ese aparato que nos permite ver lo que ‘no estamos viendo’, o lo que vemos sin nuestro ‘estar’ coincida con el estar de aquello cuya representación nos aparece, no es un ver lejano. Lo que vemos está aquí, en el espacio en el que están nuestros ojos. La pantalla, que nos facilita la visión, se encuentra en el espacio donde está nuestro cuerpo. La lejanía significará, entonces, que aunque lo que vemos se hace presente en el mismo espacio en el que se hayan nuestros ojos, suponemos que su realidad, lo que no es mera imagen, su producción, está en otro sitio. Lo lejano no es, por consiguiente, un punto en el espacio ante el que nos situamos y que apenas distinguimos. Lo lejano es el reconocimiento de que eso que vemos no tiene su estar en el mismo lugar en el que lo estamos viendo.
Imágenes y palabras (fragmento) de Emilio Lledó
Nos hallamos sin duda ante un texto humanístico, el cual persigue el desarrollo, de forma subjetiva, de un pensamiento propio, que puede formar parte de lo que denominamos ensayo. Esto es, el fragmento propuesto pertenece al ámbito de la filosofía y desarrolla un estilo personal de exponer unas ideas propias, en este caso en torno al término ‘televisión’.
El texto adopta la forma de fragmento ensayístico difundido a través de una publicación del autor: Imágenes y palabras. Lógicamente nos hallamos ante un fragmento, y no ante la obra entera. Por ello, las ideas que hallamos están encaminadas, mediante la exposición, a argumentar una teoría.
Lo que llama la atención es el uso de 1ª pers., muy habitual en este tipo de textos, la cual desarrolla el artículo ensayístico con un uso propio de la dialéctica.
La modalidad presente en el fragmento escogido es la modalidad enunciativa, con cierto valor didáctico, en el sentido de que el autor trata por todos los medios de disertar en torno al término ‘televisión’.

Las funciones que imperan en el texto son la emotiva o expresiva y, en cierto sentido, la poética, dado que el autor del texto dilucida en torno al valor subjetivo de las palabras y su etimología.
La técnica de expresión  es la argumentación, con el fin de desarrollar unas ideas propias, en este caso en torno al término de origen griego ‘televisión’, y la enunciación.
En el texto hallamos las siguientes características generales:
a) Abundancia de sustantivos abstractos, dado que este tipo de textos son proclives a su uso extendido, como ‘lejanía’.
b) Estilo personal en el desarrollo de ideas.
c) Periodos sintácticos amplios, con gran uso de subordinadas sustantivas y adjetivas, y además preciso uso de la coordinación (adversativa y copulativa, sobre todo). En este texto también existen abundantes muestras de formas relativas presentadas con el pronombre ‘que’.
d) Uso de adjetivación especificativa, pero también explicativa.
e) Los rasgos esenciales del lenguaje atienden a características como subjetividad, claridad y precisión.
f) El vocabulario es amplio, culto y variado.
Es distintivo en este tipo de textos la coherencia del discurso. Ello se produce por el carácter enunciativo y descriptivo de las ideas del texto. Cada idea conlleva un desarrollo riguroso, tal y como observamos en los textos analíticos y sintéticos. En este caso son elucubraciones en torno al término ‘televisión’.
El canal empleado para la transmisión del contenido es el medio escrito, la edición de libros. Aunque podemos hallar este tipo de texto humanístico en artículos periodísticos u otros medios.
En relación con la adecuación, el emisor es el autor del texto, que debe exponer y argumentar un discurso claro y objetivo (subjetivo según qué términos). El receptor es quien lee el texto, generalmente un lector con una gran capacidad de entendimiento, al tratarse de textos filosóficos.
Desde el nivel morfosintáctico, hay multitud de recursos lingüísticos que afianzan la idea de texto humanístico.
-Dentro del uso de verbo, encontramos un gran empleo de verbos copulativos (sobre todo ‘es’), que tienen carácter enunciativo, y al tiempo es frecuente el uso de perífrasis verbales, usual en los textos tanto de carácter analítico como sintético (‘podrá ver’, ‘parece ser’, etc.).
-Tendencia a utilizar nexos relativos sustantivos (‘lo que’), que le sirve al autor para presentar inicios de frases con valor mediatizador (lo que ayuda para el desarrollo de razonamientos en torno al prefijo ‘tele’).
-Se tiende a la elipsis de elementos de la oración (sujeto, nexos, verbos, etc.).
-Llama la atención el poco uso que hace el autor de la adjetivación en este fragmento. La que utiliza es objetiva y descriptiva, con predominio de adjetivos especificativos: ‘griego’, ‘previa’, Aunque no es raro algún empleo de epíteto, con el fin expreso de enfatizar una palabra: ‘mera’.
-Empleo del determinante, sobre todo de ‘lo’, remarca el carácter neutro e impersonal de muchos términos: ‘lo lejano’.
-Llama la atención las abundantes formas relativas halladas en el texto, en particular en relación con el pronombre relativo QUE, el cual introduce subordinadas adjetivas o adjetivas sustantivadas, junto a nexos siempre relativos (‘lo que’). Todo ello es frecuente en textos de carácter humanístico que pretenden dejar claro la exposición de ideas.
Desde un punto de vista léxico-semántico, se observa que el vocabulario empleado es rico, culto y variado, con empleo de sustantivos abstractos (y términos sustantivados) como ‘lejanía’ o ‘lejano’, desde luego menos preciso que otros tipos de textos, como el científico, el jurídico o cierto periodístico. Al tratarse además de un texto que versa sobre el uso etimológico de una palabra, llama la atención la disertación del autor en torno a aspectos etimológicos del lenguaje.
Así pues, en cuanto a la conclusión de este comentario, diremos que el fragmento propuesto responde a forma de elocución habitual de los filósofos: exponer unas ideas y argumentarlas. No se trata de un texto completo, por lo que no hallamos un proceso especulativo completo: exposición, argumentación, tesis. Aún así se observan con claridad todas las características de los textos humanísticos.

COMENTARIO DE TEXTOS CIENTÍFICOS

ARENA APLASTADA
Desde hace nueve años los hombres de ciencia han venido discutiendo sobre una nueva explicación de la desaparición de los dinosaurios 65 millones de años atrás. Pero esa cuestión parece haberse dilucidado al fin.
En 1980 se informó de que en una delgada capa de sedimentos de tal antigüedad había una desusada concentración de un metal raro, el iridio. Se sugirió que podía proceder de una colisión o impacto de un asteroide de tamaño apreciable o de un cometa con la Tierra. El impacto habría perforado la corteza, provocado la explosión volcánica, causado enormes incendios y aguajes y lanzado tanto polvo a la estratosfera que bloqueó durante largo tiempo la luz solar. Esto habría hecho perecer gran parte de la vida terrestre, incluidos todos los dinosaurios. No existe duda de que hace 65 millones de años hubo una “gran mortandad” y que se produjo una catástrofe, pero no todos los científicos estaban dispuestos a aceptar que era resultado de un gran impacto. En 1987, por ejemplo, se puso de relieve que si la Tierra sufrió súbitamente un período de vulcanismo explosivo, con numerosos volcanes en erupción más o menos simultáneamente, eso habría bastado para provocar una catástrofe de la envergadura suficiente para ocasionar las extinciones en masa.
El caso es que estas cosas han llegado a originar teorías en contraposición de “impacto frente a vulcanismo”.
La cuestión no es justamente académica, dado que podemos enfrentarnos de nuevo algún día a una u otra catástrofe (aun cuando, en el caso de un objeto que golpee la Tierra, quizá lleguemos a aprender el modo de prevenir el impacto). Necesitamos saber todo lo posible sobre los efectos de estos hechos para que podamos intentar planear alguna clase de medidas de emergencia, que se tomarían en el caso de enfrentarnos a tales fenómenos en el futuro.
En 1961 un científico soviético llamado S. M. Stishov descubrió que si se somete a gran presión el anhídrido de silicio (arena muy pura), sus átomos se ven forzados a agruparse estrechamente, con lo que el material se hace muy denso. Un centímetro cúbico de esta arena aplastada pesaba considerablemente más que la misma medida de arena corriente. Desde entonces se llamó “stishovita” a esa arena más densa.
La “stishovita” no es realmente estable. Los átomos se hallan muy juntos y tienden a separarse y a convertirse de nuevo en arena ordinaria. Sin embargo, se mantienen tan apretados que ese cambio tiene lugar muy lentamente, por lo que la “stishovita” puede conservarse como es durante millones de años.
Lo mismo pasa con los diamantes. Los átomos de carbono en los diamantes se encuentran apretados de modo tan inusitado que tienden a esparcirse y tornarse carbón negro corriente, pero también ese proceso requiere millones de años en condiciones normales.
Sin embargo, se puede acelerar ese cambio si se eleva suficientemente la temperatura, lo que añade energía a dos átomos y les permite separarse de sus vecinos y recobrar su configuración usual. Así, si se calienta “stishovita” a 850 grados centígrados durante treinta minutos, se transformará en arena corriente.
Por ejemplo, la “stishovita” se ha encontrado en lugares donde existen pruebas de que un meteorito de tamaño apreciable chocó en alguna ocasión contra el suelo. La gran presión del impacto formó la “stishovita”. Ésta se halló asimismo en sitios donde hubo explosiones nucleares experimentales. Las enormes presiones de una bola de fuego en expansión la generaron.
Parece cierto que la “stishovita” debe de darse igualmente a gran profundidad bajo la corteza terrestre, donde las presiones son extremadamente altas. En ese caso podría aflorar a la superficie por medio de las erupciones volcánicas. Sin embargo, esas erupciones son enormemente calientes y la roca está fundida. Cualquier “stishovita” que surgiera de un volcán se convertiría en anhídrido de silicio ordinario. Y en realidad nunca se ha detectado “stishovita” en lugares de actividad volcánica.
Pues bien, en marzo pasado John F. McHone y varios colaboradores de la Universidad del Estado de Arizona estudiaron capas rocosas en Raton (Nuevo México), capas que tenían 65 millones de años de antigüedad y que, por tanto, databan de la época en que desparecieron los dinosaurios.
Emplearon técnicas modernas para determinar los ordenamientos atómicos en materias sólidas –resonancia nuclear magnética, así como difracción de rayos X- y se dieron cuenta de haber detectado definidamente la clase de ordenamiento atómico hallado en la “stishovita”.
Eso parece indicar que hace 65 millones de años se produjo un gran impacto que formó toneladas de “stishovita”, la cual fue lanzada a la estratosfera antes de posarse en tierra. No fue la acción volcánica lo que mató a los dinosaurios, parece evidente; tuvo que ser el impacto.
Isaac ASIMOV.
MODELO DE COMENTARIO: “ARENA APLASTADA”, de Isaac Asimov
Nos hallamos frente a un texto científico, ya que persigue la explicación, de forma objetiva, del mundo y sus fenómenos; en este caso, el autor explica la causa de la desaparición de los dinosaurios.
El texto adopta la forma de un artículo científico difundido a través de la prensa, lo que justifica el uso de un nivel de uso de la lengua más accesible a un público muy heterogéneo, como lo es el lector de periódicos.
Asimov emplea las siguientes técnicas expresivas: en primer lugar, la exposición, ya que explica tanto la teoría del impacto como la del vulcanismo; en segundo lugar, la argumentación, puesto que aporta razones para probar la validez de su hipótesis (la “stishovita” se ha encontrado en lugares donde existen pruebas de que un meteorito de tamaño apreciable chocó en alguna ocasión contra el suelo, octavo párrafo); por último, la descripción objetiva, con el fin de que el lector comprenda el proceso que minuciosamente se le está explicando.
El texto es coherente porque toda la información gira sobre un mismo tema: la explicación de las causas que motivaron la desaparición de los dinosaurios. El contenido, además, avanza de forma progresiva: el escritor comienza explicando las diferentes teorías, avalándolas con distintos argumentos, para alcanzar la conclusión de que es la teoría del impacto sobre la Tierra la que, según su parecer, explicaría la verdadera causa de la desaparición de los dinosaurios.
El título, “Arena aplastada”, resulta escueto y sugerente, al tiempo que alude, por su denominación más popular, a la prueba más contundente para corraborar la tesis por la que se decanta Asimov: la “stishovita” como prueba de que fue el impacto lo que ocasionó la extinción de los dinosaurios.
En cuanto a su estructura externa, el texto se organiza en catorce párrafos de desigual extensión, pero con tendencia a la brevedad, para favorecer una lectura más amena por parte del receptor del artículo. Internamente, presenta tres apartados:
Introducción. Presenta la información conocida sobre el tema; en este caso, las dos teorías contrapuestas “impacto frente a vulcanismo” sobre el motivo de la desaparición de los dinosaurios (párrafos 1-4).
Desarrollo. Analiza la opción defendida por el autor, la teoría del impacto, e invalida la contraria, la del vulcanismo (párrafos 5-11).
Conclusión. Asimov aporta las razones determinantes para apoyar la hipótesis del “impacto” (párrafos 12-14).
Es un texto científico de carácter divulgativo, ya que se dirige a un público amplio y heterogéneo, con respecto al cual, el autor se sitúa en una posición superior en lo relativo a los conocimientos de la materia que trata, por lo que adapta su nivel de uso de la lengua al receptor heterogéneo de prensa.
El discurso científico, en su afán de objetividad, evita cualquier alusión personal, restringe el uso de adjetivos y recurre al empleo de oraciones enunciativas en modo indicativo (Desde hace nueve años los hombres de ciencia han venido discutiendo sobre una nueva explicación de la desaparición de los dinosaurios 65 millones de años atrás, primer párrafo); oraciones sin agente (En 1980 se informó de que en una delgada capa de sedimentos de tal antigüedad había una desusada concentración de un metal raro, el iridio, párrafo segundo); y la función informativa del lenguaje (primer párrafo, por ejemplo).
Asimov recurre a la autoridad de expertos para reforzar sus explicaciones: en marzo pasado John F. McHone y varios colaboradores de la Universidad del Estado de Arizona estudiaron capas rocosas en Raton (párrafo 12).
El empleo de un canal escrito para la difusión del discurso científico favorece la comprensión del texto al propiciar su relectura.
En cuanto a su estilo, Asimov se decanta por la sencillez, claridad y precisión para llegar más fácilmente al lector, como corrobora el orden lógico de su discurso y el predominio de oraciones coordinadas y yuxtapuestas. Destaca también la abundancia de tecnicismos del área científica (anhídrido de silicio, átomo, resonancia nuclear magnética, difracción de rayos X, etc.), así como el uso del tiempo verbal de presente con su valor expresivo de intemporalidad para dotar de mayor vigencia a la investigación realizada, así como para proporcionar la necesaria cohesión al texto.
En conclusión, se trata de texto claramente científico, no sólo por su temática, sino también por los rasgos lingüísticos reseñados.


 COMENTARIO DE TEXTOS TECNOLÓGICOS
El retroproyector
En el centro está la lámpara (1), cuya luz es conducida desde un reflector (2), que consigue una iluminación uniforme de la figura, hasta la lente fresnel (4). Esta lente fresnel concentra la luz, la conduce hasta la cabeza del objetivo (6). El sistema de lentes reúne la luz en el espejo inversor, que invierte la luz y la envía a la superficie de proyección. El ventilador (7) tiene por objeto enfriar la lámpara. La figura que se proyecta se enfoca con el mando (8) de la columna. La regulación de la altura de la figura se realiza basculando la cabeza del objetivo.
ARGÜESO, José Vicente: El Retroproyector. CEP Santander
COMENTARIO:
Nos hallamos ante un texto elaborado con el registro tecnológico de la lengua, ya que nos informa sobre los aspectos que permiten a un usuario entender en qué consiste y cómo se utiliza un producto, concretamente un retroproyector.
En cuanto al género, el presente texto adopta la forma de unas instrucciones recogidas en el manual de uso que acompaña a un producto técnico.
La técnica de expresión empleada es la descripción objetiva, como corrobora la enumeración de las sucesivas partes que constituyen el aparato descrito, así como la presencia en el texto de las siguientes características:
a) El autor trata de dar una imagen verdadera y real del objeto, sin manifestar sus propias opiniones; de ahí, la casi inexistencia de adjetivos calificativos en el fragmento: En el centro está la lámpara (1), cuya luz es conducida desde un reflector (2), que consigue una iluminación uniforme de la figura, hasta la lente fresnel (4).
b) El lenguaje empleado es absolutamente denotativo, ya que el significado de las palabras hace referencia a la definición que de las mismas da el diccionario.
c) Precisión y exactitud rigurosa en el empleo de la lengua, así como minuciosa reproducción de los detalles: El sistema de lentes reúne la luz en el espejo inversor, que invierte la luz y la envía a la superficie de proyección.
d) Empleo de tecnicismos o palabras que poseen un sentido concreto y determinado dentro de la jerga propia del lenguaje tecnológico: reflector, lente fresnel…
e) Empleo de sustantivos concretos y adjetivos especificativos, necesarios para evitar ambigüedades significativas: iluminación uniforme, lente fresnel…
f) Uso indiscriminado de la tercera persona, favoreciendo con ello la impersonalización del texto: El ventilador (7) tiene por objeto enfriar la lámpara.
La coherencia del discurso viene determinada por el tema que constituye el eje del fragmento analizado: la descripción del funcionamiento de un retroproyector. La unidad interna del contenido se corrobora externamente con la existencia de un único párrafo.
En relación con la adecuación, el emisor es un individuo de un elevado nivel cultural, cuyas elecciones lingüísticas se realizan teniendo en cuenta que los destinatarios pertenecen a su mismo estatus sociocultural y, por tanto, el texto no posee un carácter divulgativo, sino especializado. Aún así, para facilitar la correcta comprensión de las instrucciones, cada elemento descrito va acompañado de un número que alude a una zona concreta de la ilustración que se adjunta al texto original.
La propia naturaleza del discurso tecnológico, en el que sólo tienen cabida los aspectos objetivos, hace que no aparezcan rasgos que aludan a lo personal. La utilización de la tercera persona verbal, de la función referencial del lenguaje, del modo indicativo verbal, así como de oraciones enunciativas, tiene como misión la de ocultar la participación del agente creando así una sensación de absoluta objetividad: La regulación de la altura de la figura se realiza basculando la cabeza del objetivo.
El canal empleado para la transmisión del contenido es el medio escrito, que permite la relectura del texto y la óptima comprensión de las instrucciones que recoge.
La cohesión del texto se garantiza con el uso, no sólo de abundantes repeticiones (lente, luz, figura), sino con el empleo de categorías verbales que remiten anafóricamente a elementos ya mencionados en el discurso: En el centro está la lámpara (1), cuya luz es conducida desde un reflector (2), que consigue una iluminación uniforme de la figura, hasta la lente fresnel (4).
En relación con el aspecto estilístico, abundan los términos técnicos (reflector, lente fresnel), que se caracterizan por su univocidad o monosemia, con el fin de garantizar la correcta interpretación de las instrucciones descritas. El procedimiento de formación de palabras más frecuente es el uso de determinadas sufijaciones: -ción (iluminación, proyección, regulación). La claridad y precisión se consiguen, además de con los tecnicismos ya mencionados, con el orden lógico que presenta el discurso: El sistema de lentes reúne la luz en el espejo inversor (sujeto + núcleo del predicado + complemento directo + complemento circunstancial). Predominan, además, las oraciones yuxtapuestas (Esta lente fresnel concentra la luz, la conduce hasta la cabeza del objetivo) y los enlaces explicativos (En el centro está la lámpara (1), cuya luz es conducida desde un reflector (2), que consigue una iluminación uniforme de la figura, hasta la lente fresnel). Con el fin de dotar de mayor vigencia o permanencia a las instrucciones dadas, se emplea el presente intemporal: está, consigue, concentra… Por último, la enumeración de las partes del retroproyector confiere al texto una mayor agilidad.
Nos hallamos, pues, ante un texto que presenta las características propias del discurso tecnológico (tercera persona verbal, objetividad, léxico específico…), dirigido a un lector no necesariamente especialista, aunque sí culto

COMENTARIO DE TEXTOS JURÍDICO-ADMINISTRATIVOS:
Artículo 18
1. Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.
2. El domicilio es inviolable. Ninguna entrada o registro podrá hacerse en él sin consentimiento del titular o resolución judicial, salvo en caso de flagrante delito.
3. Se garantiza el secreto de las comunicaciones y, en especial, de las postales, telegráficas y telefónicas, salvo resolución judicial.
4. La ley limitará el uso de la informática para garantizar el honor y la intimidad personal y familiar de los ciudadanos y el pleno ejercicio de sus derechos.
Artículo 19
Los españoles tienen derecho a elegir libremente su residencia y a circular por el territorio nacional.
Asimismo, tienen derecho a entrar y salir libremente de España en los términos que la ley establezca. Este derecho no podrá ser limitado por motivos políticos o ideológicos.
CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA
TÍTULO I. CAPITULO SEGUNDO.
SECCIÓN 1ª. De los derechos fundamentales y de las libertades públicas
COMENTARIO:
Nos hallamos ante un texto jurídico, que persigue la exposición de unas leyes de forma objetiva, las cuales deben ser acatadas por todos los españoles. En concreto nos hallamos ante la enumeración de dos leyes -correlativas, 18 y 19- de la Constitución Española.
El texto adopta la forma de un artículo jurídico difundido a través de una publicación, lo que justifica el uso de un nivel de uso de la lengua absolutamente impersonal y, a la vez, comprensivo para el conjunto de los españoles.
Las funciones que imperan en el texto son la representativa y la apelativa.

El autor del texto, en este caso anónimo, dado que fue redactado por un conjunto de políticos, emplea las siguientes técnicas expresivas. En primer lugar, la exposición, dado que expone linealmente unas leyes cuyo propósito es legislar la sociedad española.
En segundo lugar, la descripción objetiva, con el fin de que el lector comprenda con claridad la ley anunciada. Además, el texto es enunciativo, pues en este caso observamos la  enumeración de una serie de leyes que integran, en su conjunto total, la Constitución Española.
En el texto hallamos las siguientes características:
a) Al carecer de autor, la exposición de leyes atiende a un carácter impersonal (‘Se garantiza’).
b) Se trata de un texto normativo (promulgación de leyes).
c) Ordenación lógica y progresiva del texto, aunque individualizada. La ordenación se produce en capítulos (leyes).
d) Se observa una objetividad mayor que en los textos científicos. Son leyes que hay que acatarlas.
e) Los rasgos esenciales del lenguaje atienden a estas características: objetivad, claridad y precisión.
La coherencia del discurso es absolutamente determinante. Ello se produce por el carácter enumerativo y descriptivo de las leyes expuestas. Cada propia ley, fuera del contexto general, posee su propia unidad interna. Esto significa que cada ley es independiente de otra. Conforma, pues, un proceso acumulativo de normas que rigen la sociedad.
En relación con la adecuación, el emisor es el poder legislativo, el cual debe proferir un discurso claro, objetivo y entendible por personas de todos los ámbitos sociolingüísticos. El receptor es aquella persona de nacionalidad española, la cual debe acatar las leyes promulgadas en ese fragmento incluido de la Constitución Española.
El canal empleado para la transmisión del contenido es el medio escrito (la constitución se edita en libro de papel, aunque también se halla ahora en soporte informático), que permite la relectura del texto y la óptima comprensión de las instrucciones que recoge.
Desde el nivel morfosintáctico, hay multitud de recursos lingüísticos que afianzan la idea de texto jurídico especializado.
-Dentro del uso de verbo, encontramos un empleo del futuro con valor imperativo (‘La ley limitará’). También es común el uso de presente atemporal (‘se garantiza’), dentro del empleo de la pasiva refleja, y próxima asimismo al valor impersonal (‘podrá hacerse’). Es muy oportuna además la presencia de continuas perífrasis verbales: ‘podrá ser’.
-Tendencia a colocar el pronombre ‘se’ de voz media tras el verbo (‘podrá hacerse’).
-Se tiende a la elipsis de elementos de la oración (sujeto, nexos, verbos, etc.).
-La adjetivación empleada es objetiva y descriptiva, con predominio de adjetivos especificativos: ‘personal y familiar’, ‘judicial’, ‘flagrante’, ‘nacional’, ‘político o ideológico’.
-Empleo del determinante: ‘ninguna’, “el, la, los…”.
-Uso de periodos sintácticos largos y complejos (con uso de la subordinación sustantiva y adjetiva), con la intención siempre de aclarar todo al detalle.
Desde un punto de vista léxico-semántico, se observa que el vocabulario empleado es rico y amplio, lleno de arcaísmos y latinismos herencia del Derecho Romano. A ello sumamos la precisión y univocidad de los términos empleados, así como tecnicismos (‘derecho al honor’) y expresiones técnicas especializadas (‘flagrante delito’).
Así pues, en definitiva nos hallamos ante un texto que presenta las características propias del discurso jurídico (impersonalidad, objetividad, léxico específico…), dirigido a cualquier ciudadano que se interese en leerlo.
COMENTARIO DE TEXTO PUBLICITARIO (IMAGEN)
INTRODUCCIÓN:

El objetivo de este Comentario de Texto integrado por dos objetos didácticos es utilizar la publicidad para suscitar y poner en práctica habilidades, técnicas y estrategias comunicativas. Para ello hemos aplicado el modelo de textos publicitarios que ya propusiéramos en “Didáctica aplicada a la lengua castellana y la literatura I” (Arroyo, I. y García F. Didáctica Hermes, Madrid, 2002). Por otra parte, es un pretexto que nos adentra en el complejo entramado del deseo de consumo, de la invitación a la última, a la moda, para desmitificarlo a través del análisis y la reflexión crítica sobre los elementos persuasivos inherentes a todo mensaje publicitario, y para saber hacer un buen uso de la publicidad. Como se sabe, la función de la publicidad no es exclusivamente persuasiva, sino también informativa.
Por tanto, no se trata de  considerar a la publicidad como fin, sino como ocasión para hacer un comentario de un texto persuasivo.

COMPRENSIÓN DEL TEXTO PUBLICITARIO DEL PRODUCTO “Audi Multitronic”:

1- Lectura del texto audiovisual

a) Elementos verbales
Transcribe los textos escritos del anuncio.
Respuesta:

www. audi. com
“Multitronic. The first stepless transmission by Audi“
(Multitronic.
El primer cambio automático progresivo de Audi)
Identifica cuál es el eslogan de la campaña.
Respuesta: “Multitronic, el primer cambio automático progresivo de Audi”.

b) Elementos visuales
Enumera y describe los personajes, los objetos y los espacios del anuncio.
Respuesta:

Personajes principales: Hombre joven, robusto, alegre y divertido que viste con un traje parecido al de Elvis Presley. Mujer de éxito:  joven, esbelta y elegante.
Objetos: Coche americano que conduce el hombre. Coche moderno europeo Audi con cambio automático que conduce la mujer.
Espacios: la carretera en medio del desierto.          
Describe los  colores.
Respuesta:

Predomina el color verde en los espacios exteriores. El color rojo, en el coche del varón;
los tonos clásicos: gris y/o negro en el Audi. La luz utilizada es la luz del día.

c) Elementos auditivos:
Anota todos los sonidos y músicas que aparecen en el anuncio.
Respuesta:

Música de fondo y los ruidos producidos por el cambio de marchas y el sonido del viento.
¿Se distingue la música de fondo del anuncio de cualquier otra música o sonido?.
Respuesta:

Sí se distingue. Se puede identificar la canción  de Elvis Presley titulada “The king of the road”.
¿Qué estructura se repite con los elementos auditivos?
Respuesta:

Se produce una secuencia que se inicia con el silencio, al que suceden los ruidos del cambio de marcha y finaliza con la  música de Elvis Presley.
Si consideramos ruido en comunicación a aquel sonido que interrumpe o dificulta la comunicación, ¿qué tiene esas propiedades en el anuncio?
Respuesta:

El cambio de marchas o el sonido del viento.

2. Análisis del texto audiovisual:
¿Qué tipo de plano prevalece?
a) Según su encuadre (primer plano, plano medio, plano americano, plano entero, plano general, plano detalle):

Respuesta:

Se utiliza el primer plano para: el chico, la chica, el muñeco y las marchas; se utiliza el plano general para el coche accidentado y el Audi. Se utiliza el  plano americano en la espera del personaje varón.
Se utiliza el gran plano general para mostrar el Audi alejándose por la carretera.

b) ¿Qué tipo de ángulo domina: picado, contrapicado, a nivel, etc.?

Respuesta:

El ángulo utilizado es el ángulo a nivel.
c) ¿Qué  composición del encuadre predomina (predominio de líneas rectas, horizontales, etc.)?

Respuesta:

La composición de las imágenes se presenta con el predominio de líneas horizontales.
3-Análisis de las ideas:
En todo texto se encuentra uno o varios mensajes. Esta afirmación es válida, tanto para los textos verbales, como para los audiovisuales. En el  anuncio elegido existen tanto ideas expresadas explícitamente como  ideas implícitas en los textos.
Las ideas son expresadas implícitamente a partir del relato que presenta un conflicto entre dos personajes opuestos: el hombre y la mujer. De manera que el varón representa los valores de la vulgaridad, mientras que la mujer representa los valores de la elegancia. Transmitiendo, de esta manera, el nuevo papel que la mujer tiene en las sociedades modernas y avanzadas.

EL COMENTARIO:

MODELO DE COMENTARIO PUBLICITARIO del producto: “Audi Multitronic”:

Señala los elementos formales del texto publicitario.

Respuesta:
Nombre del producto / marca: Audi. Multitronic.
Eslogan / logotipo: audi “Multitronic, el primer cambio automático progresivo de Audi”.
Descripción del producto: Tecnología Multitronic para cambio de marchas automático de Audi.
Identificación del medio: Spot publicitario para televisión.
Duración: 45 segundos.
¿Cuál es el Argumento? Cuéntalo siguiendo el orden narrativo del relato:

Respuesta:

Nos hallamos ante un spot televisivo en formato audiovisual con una duración de 45 segundos. El relato está protagonizado por un fan del conocido cantante norteamericano, ya fallecido,  Elvis Presley, que destacó, además de por su música, por  el movimiento de sus  caderas cuando la interpretaba.
El anuncio muestra al fan disfrutando de su ídolo encarnado en un muñeco de plástico pegado a la luna delantera de su coche, que mueve las caderas al ritmo de los cambios de marcha de un coche americano convencional.
El coche sufre una avería y el personaje decide esperar en el desierto hasta que es recogido por una joven que conduce un Audi con cambio de marchas automático.
El conflicto surge cuando el personaje pega su muñeco en el parabrisas del flamante Audi, pero ahora el muñeco  no mueve las caderas debido a la estabilidad del coche.
El conflicto se resuelve cuando la joven que conduce el flamante Audi, al ver el gesto triste del personaje disfrazado de su ídolo, decide solucionarlo.

¿Cuál es el Tema?:
Respuesta:

La campaña muestra, con ironía, la inversión de los  roles masculino y femenino en nuestra sociedad respecto al modelo tradicional: la mujer es la que tiene el buen coche, la que ha conseguido la independencia y el éxito social. El hombre, en cambio, se muestra como un personaje anclado en los años  60 que, aunque divertido, no ha progresado y sigue conduciendo un coche antiguo que le deja tirado en medio de la carretera por lo que se ve obligado a solicitar ayuda.

¿A qué público se dirige el anuncio?:

Respuesta:

Considerando el target de Audi podemos determinar que este anuncio se dirige a la clase social media alta  integrada por hombres y mujeres entre los 30 y los 45 años.

¿Por qué gusta también el anuncio  a un público juvenil?

Respuesta:

La particularidad del anuncio es que, aunque el producto que se intenta vender no está dirigido al público joven, Audi ha creado una campaña que parece reunir muchos de los ingredientes de la publicidad que gusta a los jóvenes, tales como la sencillez en el mensaje, el humor, el uso de personajes originales o la utilización de una música pegadiza. A partir de la emisión de la campaña comenzaron a distribuirse muñecos idénticos a los del anuncio pudiéndolos ver pegados en las lunas delanteras de multitud de coches de jóvenes.

¿Qué planos predominan en el anuncio?

Respuesta:

Los planos que predominan en el anuncio son los primeros planos, que dejan ver los elementos más importantes para el desarrollo de la estructura narrativa, como el personaje principal, la chica (muestra su estado de ánimo, el personaje principal emocionado y contento con el muñeco y la música de Elvis Presley; y la chica muestra la seriedad pero a la vez simpatía con el personaje), el muñeco y el producto que se intenta vender, el cambio de marchas automático del coche Audi.
Sin embargo, son muy útiles para la narración el uso de: El gran plano general del coche alejándose por la carretera porque muestra el escenario donde se desarrolla la acción (la montaña). El plano americano del protagonista esperando en la carretera muestra la expresividad del rostro y la situación en la que se encuentra el personaje (esperando a algún otro coche que pueda ayudarle), además se deja ver algo del escenario donde se desarrolla la acción.

¿Qué ángulos predominan en el anuncio?

Respuesta:

La utilización del ángulo medio y el predominio de las líneas horizontales representan la naturalidad en la escena y el equilibrio en las imágenes.

¿Qué colores predominan y qué representan dentro del discurso publicitario?

Respuesta:

En el entorno natural, el color que predomina es el verde ya que es el color de la naturaleza por excelencia representando la frescura y la armonía del entorno. El rojo oscuro del coche americano representa la energía, el vigor y también la añoranza. Los colores clásicos del coche Audi, negros y grises, representan el poder y la elegancia.

¿Qué papeles emocionales juegan la música y los efectos especiales?:

Respuesta:

Se producen cambios  entre  el silencio, el ruido y la música, que despiertan sentimientos de expectación, tensión y desenlace.
Estos  cambios sirven  para dividir el anuncio en dos partes, la primera parte ocupa desde que aparece el coche americano hasta que se estropea y permanece en la cuneta, donde se pasa de la música y el ruido de la carretera al silencio del desierto y el posterior ruido; la segunda parte comienza cuando el hombre se monta en el Audi y finaliza con el anuncio. En medio se produce un  silencio que sirve para unir las dos partes, a la vez que crea una enorme  expectación. La canción que se escucha durante todos los espacios de música de Elvis Presley es la titulada “King of the road”, esta canción en el spot participa directamente de las emociones de los personajes, las envuelve y amplifica.

¿Qué recursos estilísticos de la imagen prevalencen en el anuncio?

Respuesta:

La sinécdoque
. El cambio de marchas automático de Audi designa al coche en su totalidad.

El símil entre el movimiento de caderas del muñeco de Elvis Presley  producido por el  movimiento del cambio de marchas del primer automóvil y la ausencia del movimiento del muñeco cuando aparece en escena el cambio automático de Audi.


COMENTARIO DE TEXTO POÉTICO
RIMA IV
Gustavo Adolfo Bécquer  


No digáis que, agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas,
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista,
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista,
mientras la humanidad siempre avanzando
no sepa a dó camina,
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!

Mientras se sienta que se ríe el alma,
sin que los labios rían;
mientras se llore, sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan,
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran,
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira,
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas,
mientras exista una mujer hermosa,
¡habrá poesía!


MODELO DE COMENTARIO: Rima IV, de Gustavo Adolfo Bécquer
El poema elegido para este comentario pertenece a una de las primeras rimas, que forman parte de la obra poética de Bécquer. Lleva el número IV, por lo que pertenece a la primera parte. Las Rimas de este poeta se agrupan en cuatro grupos:
1º (I-XI): Son aquellas composiciones que hablan de la poesía.
2º (XII-XXIX): Son rimas que tratan del amor.
3º (XXX-LI): Esos poemas aluden al desengaño y a la desesperación del poeta.
4º (LII-LXXXIV): En estas poesías se manifiesta la desolación absoluta.
Como decimos, esta rima hace consideraciones sobre la poesía. En ella se reflexiona de manera reiterada acerca de los elementos que favorecen el surgir de la creación poética.
La poesía de este autor se encuadra dentro de la llamada poesía postromántica, que tiene unas características que la diferencian de la poesía propiamente romántica de autores como, por ejemplo, José de Espronceda.
Así, algunos de los rasgos de esta poesía tardía serían los siguientes:
Lenguaje depurado y profundo.
Poesía intimista (intensidad lírica).
Poesía honda.
Tendencia a la rima asonante, a los metros cortos y a las estrofas popular.
Frente a estas características, la poesía romántica tiene estos otros elementos diferenciadores:
Lenguaje sonoro y altisonante.
Poesía externa (narrativa).
Poesía superficial.
Tendencia a la rima consonante, a los metros largos y a las estrofas cultas.
En estos versos aparece una de las ideas clave de la poética becqueriana: la existencia independiente de la poesía, concebida como una fuerza universal e intemporal, que existe con independencia de los poetas. Pero, además, la condición de primer poeta moderno de Bécquer se justifica también porque fue él uno de los primeros líricos españoles preocupados por explicar su concepción del fenómeno poético. Es la suya una poesía que brota del alma como una chispa eléctrica que hiere el sentimiento con una palabra y huye, y desnuda de artífice, desembarazada dentro de una forma libre, despierta... las mil ideas que duermen en el océano sin fondo de la fantasía.
Si resumiéramos el contenido del poema, diremos que la poesía existe independientemente de los poetas, porque surge del amor, del misterio de la naturaleza; por ello se identifica con interrogantes –no con certezas– y se asimila esa concepción de Bécquer, que hemos transcrito al final del párrafo anterior.
Al adentrarnos en la métrica de esta rima, veremos que Bécquer se acerca, mediante la variedad métrica, a los poetas modernistas de principio del siglo XX, mediante la exploración de diversas combinaciones de versos y rimas. Así podemos ver el uso de la combinación de endecasílabos y heptasílabos, uno de los cuales actúa como estribillo. La rima es asonante en los pares.
En la estructura de la composición observamos una rigurosa arquitectura compositiva. Aparece una estrofa introductoria que enuncia el tema desarrollado en las cuatro estrofas siguientes, en donde se produce un acercamiento gradual a la esencia de la poesía, que es el amor. Antes el autor repasa otros elementos generadores del fenómeno o inspiración poética: el primero sería la naturaleza en primavera; a continuación se refiere al misterio de la vida; por último, alude a los sentimientos contradictorios, inexplicables y los recuerdos.
Atendiendo al lenguaje y estilo, comprobamos que el paralelismo y el contraste sirven a Bécquer para subrayar desde el punto de vista sintáctico su mensaje poético. La presencia de un estribillo –mediante la reiteración de futuro imperfecto de indicativo– afirma la segura inmortalidad de la poesía (vv. 4, 12, 20, 28 y 36).
La afirmación “habrá poesía” actúa como oración principal, de la que depende una larga serie de subordinadas de carácter temporal, dentro de las cuales aparecen elementos que se repiten anafóricamente: “Mientras...”
Al final del penúltimo verso de cada estrofa se encuentra la palabra clave o símbolo de la respectiva realidad poética. La primera es “primavera”; la segunda, “misterio para el hombre”; y la tercera, “esperanzas y recuerdos”.
En cuanto a las imágenes, buscan en algunos casos sugerir armonía y unión mediante la humanización de la naturaleza. Así el aire “Lleva en su regazo” perfumes y armonías. Otros ejemplos: “Mientras las ondas de la luz al beso / palpiten encendidas, / mientras el sol las desgarradas nubes / vista de fuego y oro”.
Por último, en cuanto a la conclusión de este comentario, diremos que la rima analizada responde a los aspectos teóricos sobre la poesía de Bécquer. En primer lugar, la pertenencia de este poema a un grupo identificado de composiciones que indagan sobre la poesía; en segundo, que también responde a esa concepción de la poesía postromántica descrita más arriba, en donde predomina el sentimiento y la hondura poética

COMENTARIO DE TEXTO EN PROSA
LAZARILLO DE TORMES
Sentéme al cabo del poyo y, porque no me tuviese por glotón, callé la merienda y comienzo a cenar y morder en mis tripas y pan, y disimuladamente miraba al desventurado señor mío, que no partía sus ojos de mis faldas, que aquella sazón servían de plato. Tanta lástima haya Dios de mí como yo había dél, porque sentí lo que sentía, y muchas veces había por ello pasado y pasaba cada día. Pensaba si sería bien comedirme a convidalle; mas, por me haber dicho que había comido, temíame no aceptaría el convite. Finalmente, yo deseaba que el pecador ayudase a su trabajo del mío, y se desayunase como el día antes hizo, pues había mejor aparejo, por ser mejor la vianda y menos mi hambre.
Quiso Dios cumplir mi deseo, y aun pienso que el suyo; porque, como comencé a comer y él se andaba paseando, llegóse a mí y díjome:
-Dígote, Lázaro, que tienes en comer la mejor gracia que en mi vida vi a hombre, y que nadie te lo verá hacer que no le pongas gana, aunque no la tenga.
«La muy buena que tú tienes -dije yo entre mí- te hace parescer la mía hermosa».
Con todo, parescióme ayudarle, pues se ayudaba y me abría camino para ello, y díjele:
-Señor, el buen aparejo hace buen artífice. Este pan está sabrosísimo y esta uña de vaca tan bien cocida y sazonada, que no habrá a quien no convide con su sabor.
-¿Uña de vaca es?
-Sí, señor.
-Dígote que es el mejor bocado del mundo y que no hay faisán que así me sepa.
-Pues pruebe, señor, y verá qué tal está.
Póngole en las uñas la otra y tres o cuatro raciones de pan de lo más blanco. Y asentóseme al lado y comienza a comer como aquel que lo había gana, royendo cada huesecillo de aquéllos mejor que un galgo suyo lo hiciera.
MODELO DE COMENTARIO: “Sentéme al cabo del poyo...”, de El Lazarillo de Tormes
El texto seleccionado pertenece a la novela El Lazarillo de Tormes, perteneciente al género de la novela picaresca. Aunque este género tiene su momento de auge en el siglo XVII, El Lazarillo ha sido considerada la primera novela de este género, si bien no se dan en ella todas las características del mismo.
En El Lazarillo, no obstante, aparecen los rasgos fundamentales siguientes:
El protagonista es un hombre vulgar y ordinario (anti-héroe).
Asimismo, es criado de muchos amos.
Se presenta una visión realista del mundo.
Se utiliza la forma autobiográfica.
La intención de la obra es de crítica y moralizante.
Como comprobaremos en el texto que comentamos, podemos afirmar que El Lazarillo cumple las características fundamentales señaladas, a excepción de las que se producen en la picaresca barroca. A saber:
Intensificación de la visión amarga y pesimista del mundo.
Mayor presencia de lo religioso y moral.
En definitiva, la intención del autor fue dar categoría literaria a la vida de un insignificante personaje, lo que cual le permite poner de manifiesto su visión antiheroica del mundo y, al mismo tiempo, hacer la crítica de la sociedad, fundamentalmente de la nobleza y el clero. El autor se manifiesta contrario a ideas y costumbres de la época, motivo por el cual, quizá, no dio a conocer su nombre y la obra ha llegado anónima hasta nosotros.
La novela se divide en siete tratados de diferente longitud como corresponde a la importancia relativa de su contenido. El Tratado 1º narra la niñez de Lázaro y su aprendizaje con el ciego; el 2º cuenta el episodio del clérigo avariento, en el que sigue la evolución psicológica del personaje; el 3º es el episodio del escudero, donde Lázaro aprende que la gloria se basa en la mera apariencia; los tratados 4º y 6º son meramente episódicos y sólo presentan nuevos amos; el 5º es el episodio del buldero y en él aprende que con mentiras y astucias se puede llevar una vida holgada; por último, en el 7º Lázaro llega a lo que considera “la cumbre de toda buena fortuna”, afirmación irónica porque a lo único que ha llegado es a ser pregonero de vinos en Toledo y criado de un capellán con cuya protegida se casa. La novela termina, pues, con el cierre de la evolución psicológica del personaje, que comenzó siendo un niño ingenuo y termina en ser un hombre conformado con su suerte.
El fragmento que comentamos pertenece al tratado 3º, en el que sirve a un escudero que no tiene absolutamente nada y el criado tiene que alimentarlo, procurando no herir su dignidad. Corresponde a uno de los momentos más conmovedores de la novela: A Lázaro le han regalado una uña de vaca y algunas tripas cocidas que reparte con su amo. Al ver la altanería y, a la vez, el hambre de éste, el muchacho se lamenta de su desventurado amo, preocupado siempre por aparentar una condición que no posee. Podemos considerar que el texto trata el tema de la fraternidad humana como motivo novelesco.
En cuanto a la estructura interna del fragmento, este se divide en tres partes:
1ª parte (“Sentéme al cabo del poyo...hambre”): El criado cuenta sus cautelas para invitar al amo a comer con él, sin herir su dignidad.
2ª parte (Quiso Dios...sepa”): Ambos tienen una conversación, en la que el escudero alaba a Lázaro y al bocado que trae para disimular sus ansias por comer.
3ª parte: (“Póngole...hiciera”): Lázaro describe las ganas con que su amo se come aquellos despojos.
Un análisis de los elementos narrativos nos lleva a ver un narrador en 1ª persona, que es el propio Lázaro, de ahí su carácter autobiográfico.
Los dos personajes que aparecen son Lázaro y el escudero y nos son descritos a través de una caracterización indirecta, es decir, la información que sobre ellos recibimosse consigue a través de sus actos y de lo que dicen. El primero se compadece de su desventurado amo, al que no quiere herir en su dignidad. El segundo se muestra ridículo, intentando disimular su hambre, revoloteando en torno al criado y buscando la alabanza para atraerle y que le dé de comer. Los dos están perfectamente caracterizados por su forma de actuar y Lázaro, además, nos transmite su pensamiento acerca del momento que se narra.
El espacio en que se desarrolla lo relatado es un lugar cerrado, en el ámbito de la casa del amo. Los hechos se desarrollan en un tiempo pasado, anterior al momento en que el narrador se encuentra y transcurren en un orden lineal.
Por lo que se refiere a la técnica y estilo, es claramente visible el uso del diálogo, dando al fragmento un carácter casi teatral. Se observan muchos recursos: palabras con doble sentido (“Póngole en las uñas la otra”) para dar cuenta del hambre del amo; repeticiones (sentí / sentía; pasado / pasaba; ayudarle /ayudaba); comparaciones (como había de él; y no hay faisán que así sepa); ironía y burla (“la muy buena que tú tienes te hace parecer la mía hermosa”); hipérbole /”que no habrá a quien no convide con su sabor”); paronomasia (“como comencé a comer”. El diálogo ágil junto con los recursos descritos hacen del fragmento un pasaje de gran plasticidad y de fácil recreación en la mente del lector. Por otra parte, el lenguaje es llano, sin afectación alguna, como corresponde al siglo XVI. En esta sencillez elaborada reside en gran parte el atractivo de la obra.
Por último, y a modo de conclusión, diremos que la evidente crítica social que se desprende del libro, y de este fragmento también, justifica el deliberado propósito del autor de permanecer en el anonimato. Los personajes y el ambiente del texto, al igual que el que aparece en toda la obra, corresponde con un mundo de marginados sociales. En la actualidad existen también personas que por diversos motivos viven al margen de la sociedad. Su forma de vida, comportamiento, aspiraciones, causas de su marginación, etc. han dado lugar también a obras importantes de nuestra literatura. Aquí, vemos como el Lázaro da muestras con su comportamiento de esa evolución de la que hablábamos anteriormente, según la cual conoce las miserias de su amo y actúa en consecuencia. En cuanto al estilo utilizado, encaja en la mentalidad renacentista, basada en la sencillez alejada de toda artificiosidad, que aparecerá en el siglo siguiente.

COMENTARIO DE TEXTOS DRAMÁTICOS
“EL SÍ DE LAS NIÑAS”, de Leandro Fernández de Moratín
Escena VIII
DON DIEGO, DOÑA FRANCISCA.
DON DIEGO.- ¿Usted no habrá dormido bien esta noche?

DOÑA FRANCISCA.- No, señor. ¿Y usted?

DON DIEGO.- Tampoco.

DOÑA FRANCISCA.- Ha hecho demasiado calor.

DON DIEGO.- ¿Está usted desazonada?

DOÑA FRANCISCA.- Alguna cosa.

DON DIEGO.- ¿Qué siente usted? (Siéntase junto a DOÑA FRANCISCA.)

DOÑA FRANCISCA.- No es nada... Así un poco de... Nada... no tengo nada.

DON DIEGO.- Algo será, porque la veo a usted muy abatida, llorosa, inquieta... ¿Qué tiene usted, Paquita? ¿No sabe usted que la quiero tanto?

DOÑA FRANCISCA.- Sí, señor.

DON DIEGO.- Pues ¿por qué no hace usted más confianza de mí? ¿Piensa usted que no tendré yo mucho gusto en hallar ocasiones de complacerla?

DOÑA FRANCISCA.- Ya lo sé.

DON DIEGO.- ¿Pues cómo, sabiendo que tiene usted un amigo, no desahoga con él su corazón?

DOÑA FRANCISCA.- Porque eso mismo me obliga a callar.

DON DIEGO.- Eso quiere decir que tal vez soy yo la causa de su pesadumbre de usted.

DOÑA FRANCISCA.- No, señor; usted en nada me ha ofendido... No es de usted de quien yo me debo quejar.

DON DIEGO.- Pues ¿de quién, hija mía?... Venga usted acá... (Acércase más.) Hablemos siquiera una vez sin rodeos ni disimulación... Dígame usted: ¿no es cierto que usted mira con algo de repugnancia este casamiento que se la propone? ¿Cuánto va que si la dejasen a usted entera libertad para la elección no se casaría conmigo?

DOÑA FRANCISCA.- Ni con otro.

DON DIEGO.- ¿Será posible que usted no conozca otro más amable que yo, que la quiera bien, y que la corresponda como usted merece?

DOÑA FRANCISCA.- No, señor; no, señor.

DON DIEGO.- Mírelo usted bien.

DOÑA FRANCISCA.- ¿No le digo a usted que no?

DON DIEGO.- ¿Y he de creer, por dicha, que conserve usted tal inclinación al retiro en que se ha criado, que prefiera la austeridad del convento a una vida más...?

DOÑA FRANCISCA.- Tampoco; no señor... Nunca he pensado así.

DON DIEGO.- No tengo empeño de saber más... Pero de todo lo que acabo de oír resulta una gravísima contradicción. Usted no se halla inclinada al estado religioso, según parece. Usted me asegura que no tiene queja ninguna de mí, que está persuadida de lo mucho que la estimo, que no piensa casarse con otro, ni debo recelar que nadie dispute su mano... Pues ¿qué llanto es ése? ¿De dónde nace esa tristeza profunda, que en tan poco tiempo ha alterado su semblante de usted, en términos que apenas le reconozco? ¿Son éstas las señales de quererme exclusivamente a mí, de casarse gustosa conmigo dentro de pocos días? ¿Se anuncian así la alegría y el amor? (Vase iluminando lentamente la escena, suponiendo que viene la luz del día.)

DOÑA FRANCISCA.- Y ¿qué motivos le he dado a usted para tales desconfianzas?

DON DIEGO.- ¿Pues qué? Si yo prescindo de estas consideraciones, si apresuro las diligencias de nuestra unión, si su madre de usted sigue aprobándola y llega el caso de...

DOÑA FRANCISCA.- Haré lo que mi madre me manda, y me casaré con usted.

DON DIEGO.- ¿Y después, Paquita?

DOÑA FRANCISCA.- Después... y mientras me dure la vida, seré mujer de bien.

DON DIEGO.- Eso no lo puedo yo dudar... Pero si usted me considera como el que ha de ser hasta la muerte su compañero y su amigo, dígame usted: estos títulos ¿no me dan algún derecho para merecer de usted mayor confianza? ¿No he de lograr que usted me diga la causa de su dolor? Y no para satisfacer una impertinente curiosidad, sino para emplearme todo en su consuelo, en mejorar su suerte, en hacerla dichosa, si mi conato y mis diligencias pudiesen tanto.

DOÑA FRANCISCA.- ¡Dichas para mí!... Ya se acabaron.

DON DIEGO.- ¿Por qué?

DOÑA FRANCISCA.- Nunca diré por qué.

DON DIEGO.- Pero ¡qué obstinado, qué imprudente silencio!... Cuando usted misma debe presumir que no estoy ignorante de lo que hay.

DOÑA FRANCISCA.- Si usted lo ignora, señor Don Diego, por Dios no finja que lo sabe; y si en efecto lo sabe usted, no me lo pregunte.

DON DIEGO.- Bien está. Una vez que no hay nada que decir, que esa aflicción y esas lágrimas son voluntarias, hoy llegaremos a Madrid, y dentro de ocho días será usted mi mujer.

DOÑA FRANCISCA.- Y daré gusto a mi madre.

DON DIEGO.- Y vivirá usted infeliz.

DOÑA FRANCISCA.- Ya lo sé.

DON DIEGO.- Ve aquí los frutos de la educación. Esto es lo que se llama criar bien a una niña: enseñarla a que desmienta y oculte las pasiones más inocentes con una pérfida disimulación. Las juzgan honestas luego que las ven instruidas en el arte de callar y mentir. Se obstinan en que el temperamento, la edad ni el genio no han de tener influencia alguna en sus inclinaciones, o en que su voluntad ha de torcerse al capricho de quien las gobierna. Todo se las permite, menos la sinceridad. Con tal que no digan lo que sienten, con tal que finjan aborrecer lo que más desean, con tal que se presten a pronunciar, cuando se lo mandan, un sí perjuro, sacrílego, origen de tantos escándalos, ya están bien criadas, y se llama excelente educación la que inspira en ellas el temor, la astucia y el silencio de un esclavo.

DOÑA FRANCISCA.- Es verdad... Todo eso es cierto... Eso exigen de nosotras, eso aprendemos en la escuela que se nos da... Pero el motivo de mi aflicción es mucho mas grande.

DON DIEGO.- Sea cual fuere, hija mía, es menester que usted se anime... Si la ve a usted su madre de esa manera, ¿qué ha de decir?... Mire usted que ya parece que se ha levantado.

DOÑA FRANCISCA.- ¡Dios mío!

DON DIEGO.- Sí, Paquita; conviene mucho que usted vuelva un poco sobre sí... No abandonarse tanto... Confianza en Dios... Vamos, que no siempre nuestras desgracias son tan grandes como la imaginación las pinta... ¡Mire usted qué desorden éste! ¡Qué agitación! ¡Qué lágrimas! Vaya, ¿me da usted palabra de presentarse así..., con cierta serenidad y...? ¿Eh?

DOÑA FRANCISCA.- Y usted, señor... Bien sabe usted el genio de mi madre. Si usted no me defiende, ¿a quién he de volver los ojos? ¿Quién tendrá compasión de esta desdichada?

DON DIEGO.- Su buen amigo de usted... Yo... ¿Cómo es posible que yo la abandonase... ¡criatura!..., en la situación dolorosa en que la veo? (Asiéndola de las manos.)

DOÑA FRANCISCA.- ¿De veras?

DON DIEGO.- Mal conoce usted mi corazón.

DOÑA FRANCISCA.- Bien le conozco. (Quiere arrodillarse; DON DIEGO se lo estorba, y ambos se levantan.)

DON DIEGO.- ¿Qué hace usted, niña?

DOÑA FRANCISCA.- Yo no sé... ¡Qué poco merece toda esa bondad una mujer tan ingrata para con usted!... No, ingrata no; infeliz... ¡Ay, qué infeliz soy, señor Don Diego!

DON DIEGO.- Yo bien sé que usted agradece como puede el amor que la tengo... Lo demás todo ha sido... ¿qué sé yo?..., una equivocación mía, y no otra cosa... Pero usted, ¡inocente! usted no ha tenido la culpa.

DOÑA FRANCISCA.- Vamos... ¿No viene usted?

DON DIEGO.- Ahora no, Paquita. Dentro de un rato iré por allá.

DOÑA FRANCISCA.- Vaya usted presto. (Encaminándose al cuarto de DOÑA IRENE, vuelve y se despide de DON DIEGO besándole las manos.)

DON DIEGO.- Sí, presto iré.
COMENTARIO:
Nos encontramos con un texto perteneciente al ámbito literario, tanto por la calidad presente en la elaboración lingüística de su mensaje (el empleo de epítetos, por ejemplo: “gravísima contradicción, impertinente curiosidad”), como por su contenido ficticio (en este fragmento se ve cómo se plantea don Diego su matrimonio con Paquita, y cómo interpreta ésta su matrimonio con don Diego), como por ser fruto de una creación intencionada por parte de su autor, Leandro Fernández de Moratín, que ha escrito un texto destinado a perdurar y a permanecer inalterable.
Por lo que atañe al género literario, el presente fragmento adopta la forma propia del texto teatral, como corrobora la presencia del diálogo directo entre los dos personajes protagonistas de la obra, diálogo que se lleva a cabo en tiempo presente (¿Qué siente usted?) y sin el acompañamiento de ningún narrador intermediario, así como por el empleo de acotaciones para indicar los movimientos de los personajes (Siéntase junto a doña Francisquita.) o los cambios de tiempo (Vase iluminando el teatro lentamente, suponiendo que viene la luz del día).
La técnica expresiva utilizada es el diálogo dramático, que se caracteriza por ir cada parlamento precedido del nombre del personaje que habla y por aportar así mayor sensación de verosimilitud al contenido mostrado.
En cuanto a su localización, el presente texto constituye la escena VIII del tercer acto de “El sí de las niñas”, determinante en la comedia, pues supone el paso del nudo al desenlace. Tránsito éste que, como ocurre en el resto de la obra, aparece simbolizado por la luz (Vase iluminando el teatro lentamente, suponiendo que viene la luz del día). Con el amanecer, se aclaran también los problemas porque se impone la razón, el sentido común, como no podía ser de otra manera en una obra y en un autor enclavados fielmente en la estética neoclásica propia del siglo XVIII, también llamado de la Ilustración o de las Luces. Don Diego, enterado de los sentimientos existentes entre Paquita y su sobrino, envía a Simón para que obligue a regresar a don Carlos. Mientras, él mantiene esta conversación con la joven.
Precisamente, el extenso parlamento de don Diego, casi al final de la escena, es una exposición de las ideas ilustradas:
DON DIEGO.- Ve aquí los frutos de la educación. Esto es lo que se llama criar bien a una niña: enseñarla a que desmienta y oculte las pasiones más inocentes con una pérfida disimulación. Las juzgan honestas luego que las ven instruidas en el arte de callar y mentir. Se obstinan en que el temperamento, la edad ni el genio no han de tener influencia alguna en sus inclinaciones, o en que su voluntad ha de torcerse al capricho de quien las gobierna. Todo se las permite, menos la sinceridad. Con tal que no digan lo que sienten, con tal que finjan aborrecer lo que más desean, con tal que se presten a pronunciar, cuando se lo mandan, un sí perjuro, sacrílego, origen de tantos escándalos, ya están bien criadas, y se llama excelente educación la que inspira en ellas el temor, la astucia y el silencio de un esclavo.
Los ilustrados denuncian la educación mal entendida, la obediencia ciega contra natura y contra las leyes de la razón, la hipocresía en lugar de la sinceridad, el disimulo en vez de la espontaneidad. Estar bien educado es guardar silencio siempre ante la injusticia, ante la sinrazón. Eso para los ilustrados era el principio de muchos de los males que acosaban a la sociedad del siglo XVIII.
El tema que propicia la coherencia del texto y que es el mismo que está presente en toda la comedia es la crítica a la educación de la juventud, entendida como el disimulo y la hipocresía y no la sinceridad, así como sus consecuencias en lo relativo al matrimonio, si no se contrae libremente. De esta forma, desde una actitud didáctica, el escritor intenta persuadirnos de las nefastas consecuencias que se derivan de una educación equivocada.
En el fragmento, estructurado externamente en forma de diálogo, se pueden apreciar tres partes:
Una primera, en que tras un breve intercambio comunicativo totalmente intrascendente, que cumple la función fática del lenguaje en lo que se refiere a la aplicación de la cortesía en el inicio de la conversación, don Diego realiza preguntas acerca de las lágrimas y del silencio de Paquita para que ésta hable, aunque él ya está enterado de los sentimientos de ella hacia su sobrino.
Una segunda parte, en la que don Diego, al no obtener respuesta convincente ya que Paquita muestra su determinación de complacer a su madre aun a costa de su propia felicidad, diserta acerca de los defectos de la educación que se da a las mujeres en su tiempo.
Una tercera parte, en la que don Diego, asumiendo ya un papel de padre más que de galán enamorado, ofrece su apoyo a Paquita.
En cuanto a la adecuación se refiere, el emisor del texto, Moratín, nos transmite su pensamiento sobre todo a través de las palabras de don Diego, reproducidas en el parlamento citado anteriormente.
Por otro lado, el tratamiento de respeto con que se dirigen entre sí los dos personajes responde a unas estrictas reglas de cortesía, si bien don Diego trata a la muchacha como una hija (“¿De quién hija mía?”) y ésta a él como un señor mayor al que debe respeto ante todo (“Sí, señor”, “No señor”).
El nivel de uso de la lengua es culto, con giros complejos y términos adecuados: “¿Piensa usted que no tendré yo mucho gusto en hallar ocasiones de complacerla?”, “Tal vez yo soy la causa de su pesadumbre de usted”, “Pérfida disimulación”.
Para lograr la caracterización de sus personajes, el autor se vale de sus propias palabras. La serenidad y seguridad con que se expresa don Diego no es la de alguien que necesita respuesta a las preguntas que ha hecho y a las que no ha recibido contestación satisfactoria. Los lectores compartimos con don Diego el conocimiento sobre los sentimientos que anidan en Paquita, aunque el reparto de la información es desigual, pues la joven ignora que don Diego está al tanto de todo.
Es una escena en la que aparecen bien representadas las cualidades de don Diego: la ponderación (“¿Por qué no hace usted más confianza de mí? ¿Piensa usted que no tendré yo mucho gusto en hallar ocasiones de complacerla?), el buen sentido (¿Cuánto va, que si la dejasen a usted entera libertad para la elección no se casaría conmigo?), la generosidad (¿No he de lograr que usted me diga la causa de su dolor? Y no para satisfacer una impertinente curiosidad, sino para emplearme todo en su consuelo, en mejorar su suerte, en hacerla dichosa, si mi conato y mis diligencias pudiesen tanto), su paternal amor hacia Paquita (¿No sabe usted que la quiero tanto), su toma de posición a favor de Paquita y en contra de doña Irene, que es lo mismo que decir al lado del sentido común y de la razón, frente a la autoridad irracional (¿Cómo es posible que yo la abandonase?). Es un hombre que se guía por la razón, sensible, con empatía hacia el que sufre.
Paquita, que no siente amor hacia don Diego, está dispuesta a obedecer a su madre y a ser infeliz el resto de su vida. En esta escena Paquita aparece caracterizada como una joven que sabe lo que quiere, pero que está dolida porque ama a otro hombre y cree que no le corresponde, por lo que va a casarse con quien no quiere por la presión que su madre ejerce sobre ella. Mujer de bien y dispuesta a serlo toda la vida, aun a costa de su felicidad, como fruto de una equivocada educación, de la que ella misma es consciente.
También se menciona a doña Irene, que aparece como la madre autoritaria, responsable de todo el problema planteado en la obra, por su interés, voluntad y autoridad.
La acción se ubica en una posada de Alcalá de Henares y en las horas anteriores al amanecer, como sugiere la acotación ya mencionada con anterioridad: “Vase iluminando el teatro lentamente, suponiendo que viene la luz del día”.
La cohesión se logra con mecanismos lingüísticos como la deixis social (el constante tratamiento de usted que, además, sirve para poner de manifiesto la distancia irreparable entre Paquita y don Diego), los conectores extraoracionales que unen unos parlamentos con otros (“Y daré gusto a mi madre”, “Y vivirá usted infeliz”), las constantes anáforas (“¡Qué obstinado, qué imprudente silencio!”), la reiteración de palabras (“Todo eso es cierto… eso exigen de nosotras. Eso aprendemos en la escuela...”), el tiempo verbal en presente, propio de un diálogo teatral (“Conviene mucho que usted vuelva un poco sobre sí”), el frecuente uso de los puntos suspensivos para evocar las detenciones propias del empleo oral de la lengua (Su buen amigo de usted... Yo... ¿Cómo es posible que yo la abandonase... ¡criatura!...).
Por lo que respecta a la estilística del texto, con las anáforas (“Usted no se halla… Usted me asegura… que no tiene…, que está persuadida…, que no piensa…”), paralelismos (“Con tal que no digan lo que sienten, con tal que finjan aborrecer lo que más desean, con tal que se presten a pronunciar, cuando se lo manden…), enumeraciones (“el temperamento, la edad ni el genio; el temor, la astucia y el silencio; un sí perjuro, sacrílego, origen de tantos escándalos”), bimembraciones (“su compañero y su amigo; mi conato y mis diligencias; esa aflicción y esas lágrimas; desmienta y oculte; callar y mentir”) e interrogaciones retóricas (“Son estas las señales de quererme exclusivamente a mí, de casarse gustosa conmigo dentro de pocos días? ¿Se anuncian así la alegría y el amor?) se pone de manifiesto la ponderación y el talante sereno de don Diego, que elabora paso a paso su razonamiento, acumulando datos y argumentos sobre una misma idea. Don Diego se expresa con parlamentos algo más largos, mediante juicios y argumentaciones que sirven para caracterizarlo como una persona para quien todo ha de ser razonable. Paquita, con sus réplicas breves, de sintaxis entrecortada, manifiesta la prudencia de quien teme decir más de lo que quisiera.
La escasez de adjetivación tiene que ver con la estética neoclásica que propugna un uso puramente instrumental de la lengua, la cual alcanzará su mayor calidad cuanto más transparente se ofrezca: “No señor, usted en nada me ha ofendido. No es de usted de quien yo me debo quejar”.
Un rasgo sintáctico característico de Moratín es el laísmo, tan presente en este fragmento: “enseñarla a que”, “todo se las permite”.
           
La concatenación expresada por Paquita (“Si usted lo ignora, señor don Diego, por Dios no finja que lo sabe; y si en efecto lo sabe usted, no me lo pregunte”), proporciona continuidad a su pensamiento y potencia la intensidad de su angustia.

En conclusión, se trata de un texto literario del género teatral que mantiene vigente el interés por su intemporalidad, dado que las nefastas consecuencias de una mala educación atañen a todo ser humano de cualquier época y en cualquier circunstancia.